La Paz Llega Por Ti Y Por Mi

"Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás;
es la única manera".
Albert Einstein

Es duro encarar las noticias de los distintos medios de comunicación: pugnas raciales, conflictivos religiosos y guerras sin sentido que separan a unos pueblos de otros.
Difícil explicarnos cómo podemos llegar al aprendizaje del odio, qué contextos creamos o ayudamos a existir que nos llevan a olvidar la auténtica esencia del Ser Humano.

Ante esta avalancha de violencia activa mundial: ¿Qué podemos hacer?

Quizás creyendo que estamos fuera y lejos de ella, estemos ayudando a mantenerla.
Soy de los/as que piensan que en todo aquello que puedo ver, algo estoy poniendo. Si la violencia se presenta ante mí, es por qué yo puedo hacer algo para que se disipe.
Por eso siento que la superación de las raíces de la violencia, parte de mí misma, de un compromiso consciente que me responsabiliza con acciones que dan sustento a la Paz.
No esperar que el mundo esté en Paz para que yo lo esté, sino trabajar en mi Paz personal para contribuir a la Paz mundial: vivir en Paz conmigo misma, con mi gente, con mi entorno (que, por cierto, es el mundo entero...)

De dentro hacia afuera...

Con la intención de sensibilizar a los más pequeños/as de la casa y darles pautas sanas para relacionarse, comparto contigo esta práctica, agradeciendo, desde aquí, a Juan Vaello, ponente de Jornadas de Formación para Equipos Directivos y autor del libro Como dar clase a los que no quieren, por hacernos más fácil a través de gestos sencillos pero ejemplificadores, la vida en el día a día en los colegios.

A petición personal o a petición de las familias, comienzan a dialogar entre ellos/as, pero bajo mi tutela, los/as implicados/as en algún conflicto. En este diálogo cada niño/a, cuenta "su verdad" y expresa como se siente. A partir de aquí con una pregunta que los/as involucra directamente en la solución del problema, llegan a un compromiso que escriben y firman individualmente, para terminar con un seguimiento, cierto tiempo (variable según la situación), durante el cual se comprometen a buscarme a diario (en el caso de que no sean de mi tutoría)  para decirme que todo va bien. En este acto, casi simbólico, se responsabilizan de sus acciones, autorregulan  su comportamiento y se hacen conscientes de que son protagonistas y creadores/as  de la Paz de "su mundo".

Tener como madre/padre una dinámica que estructure la solución de los conflictos que surgen entre hermanos/as  o amigos/as te ayuda a generar una vida de Paz desde tu hogar.


Y para terminar, me encantaría que te hicieras a ti mismo/a esta pregunta:


¿Qué puedo hacer yo, para llevar más Paz a la relación que tengo con mi hijo/a?

 

Para seguir con el tema:

Te invito a la reflexión de este  fragmento del libro La Ira, El dominio del fuego interior de Thich Nhat Hanh, un monje vietnamita.

"... si tu casa se está incendiando, lo más urgente es volver a ella e intentar apagar el fuego, y no echar a correr detrás del que cree que la ha incendiado, porque si lo haces, tu casa se quemará mientras te dedicas a atraparle. Y eso no es actuar prudentemente. Debes regresar y apagar el fuego. O sea, que cuando estás enojado, si sigues relacionándote o discutiendo con la otra persona, si intentas castigarla, estás actuando exactamente como alguien que se pone a perseguir a un pirómano mientras su propia casa está ardiendo".


Ana María Rodríguez Novoa

http://mariposasenelarcoirissiempre.blogspot.com/

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