La Comunicación Afectiva Y Efectiva

"Quien quiera enseñarnos la verdad que no nos la diga. Que nos sitúe de tal modo que la podamos descubrir nosotros mismos".
José Ortega y Gasset

 

Durante estos días he reflexionado sobre la calidad de la comunicación entre las personas y muy especialmente en cómo lograr buena comunicación entre padres/madres e hijos/as.

Una buena comunicación en la familia consigue crear un ambiente acogedor y seguro para todos los miembros de la misma. Para ello, tal vez, te puedan ayudar estas pautas basadas en la Inteligencia Emocional y en los principios de comunicación efectiva.

En un primer momento, cuando tu hijo/a quiere hablar contigo, es importante que dejes de lado lo que estás haciendo para que sienta que le prestas atención y que lo que tiene que decirte es importante.

Cuando esté hablando, no lo interrumpas, deja que se exprese con libertad en relación a todos los temas que le preocupan, y pon atención a lo que te comunica de manera no verbal: su mirada, sus gestos, su postura, su tono de voz... y, por supuesto, a toda la información que puedes  estar dando tú en este sentido. A veces no hay coherencia entre lo que decimos y lo que trasmitimos y esto va a estar presente dificultando el entendimiento.

Sé paciente en la escucha, a veces, con la intención de incidir educativamente en la conducta se actúa de forma precipitada y esto puede llevar a que tu hijo/a se cierre y dé por terminada la conversación.

Es importante aceptar que todos/as tenemos una parte de verdad y por eso en temas que no sean trascendentes conviene no querer llevar siempre la razón como adulto, pues de forma implícita podemos estar transmitiendo que comunicarse aquivale a enfrentamiento.

Escucha de forma empática, poniéndote en su lugar, tratando en todo momento de contactar  con sus emociones y sentimientos, y no dudes tampoco en expresarle todo lo que sientas, pues estos gestos te llevan a  un verdadero entendimiento.

En temas conflictivos o situaciones problemáticas es importante evitar los juicios de valor y expresar ,en cambio, de forma clara ,el comportamiento que te preocupa o molesta. Es conveniente en este momento que le hagas ver que te sientes mal ante esa conducta y sugerirle el comportamiento que esperas de él/ella. No es lo mismo decirle que es un/a vago/a por estar dos horas delante del ordenador que hacerle ver que lleva dos horas delante del ordenador, que mañana tiene que entregar un trabajo, que estás preocupado/a por ello y que le agradecerías mucho que se responsabilizara de su tarea.

En momentos de comunicación serena, elógialo/a, felicítalo/a y ponte en sintonía con él/ella a través de gestos amigos, miradas cómplices y detalles afectivos, todo esto crea vínculos fuertes que ayudan a pasar mejor por los momentos de desencuentro.

Y por encima de todo cree en ti, en él/ella y en el poder de una comunicación auténtica.


Y para terminar me encantaría que te hicieras a ti mismo/a esta pregunta:

¿Qué tres actitudes podrían mejorar la comunicación con mi hijo/a?


Para seguir con el tema:

Te sugiero la lectura del libro, para mí, de cabecera, Taller de Amor: Escuela de Almas de Raimon Samsó, en el que se valoran las relaciones personales, como lecciones valiosas para un mutuo aprendizaje.

Ana María Rodríguez Novoa

http://mariposasenelarcoirissiempre.blogspot.com/

Educación Para La Vida: Crecimiento Personal Y Felicidad.

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